¿Seguimos la Dieta Mediterránea en la actualidad?

La Dieta Mediterránea es una valiosa herencia cultural cuya base es una pauta nutricional en la que el aceite de oliva es la grasa principal, tanto para cocinar como para aderezar, y en la que prima el consumo de alimentos de origen vegetal, como frutas, verduras, pan, pasta, arroz, cereales, legumbres y patatas.

Esta pauta, que no sólo afecta a los alimentos que se ingieren, sino también a la forma y cantidades en las que se incorporan a la dieta, no está conformada únicamente por un listado de alimentos recomendables o de ingesta preferente.

Autor: @DIESUS

Existen también una serie de hábitos que, en suma con estos alimentos, que son característicos del clima del entorno mar Mediterráneo, favorecen a la salud y han hecho de esta dieta uno de los elementos de la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO.

La teoría, como explica la Fundación Dieta Mediterránea la hemos asimilado a lo largo de los años:

  • En la base de la dieta se encuentran las pautas de herencia cultural: ejercicio y descanso diarios; una elevada ingesta de agua e infusiones; empleo de productos tradicionales, locales y respetuosos con el medio ambiente; etc.
  • En cada comida principal se deben incluir entre una y dos piezas de fruta y, al menos, dos de verduras. Además, es básico el consumo de aceite de oliva, pan, pasta, arroz y otros cereales.
  • Cada día debemos, al menos, ingerir dos raciones de derivados lácteos y entre una y dos de frutos secos, semillas o aceitunas. Para aderezar nuestros platos, se recomienda reducir la ingesta de sal y compensarlo con la adición de distintas especias y hierbas aromáticas, al gusto.
  • Por último, cada semana y en una medida inferior que en los alimentos anteriores, debemos ingerir 2 raciones de carne blanca y otras dos de pescado o marisco. Lo mismo pasa con las patatas, huevos y legumbres, en cuyo caso se recomienda una ingesta máxima de dos raciones semanales. Los productos cuyo consumo es también necesario, pero menos recomendado, son las carnes procesadas, las carnes rojas y los dulces.

Sin embargo, y aunque estas pautas se han modernizado en los últimos años para adaptarse a los nuevos ritmos de vida, un estudio realizado por la Universidad de Valladolid (UVA) en Soria desvela que el 41,1% de los estudiantes universitarios muestra una adhesión alta a la llamada dieta mediterránea, una cifra que no alcanza el aprobado.

Esto significa que, pese a los numerosos estudios que demuestran que esta dieta es una estrategia eficaz para la prevención de enfermedades crónicas, los estudiantes encuestados “siguen una dieta hipocalórica con mayor consumo de proteínas y grasas de las recomendadas y menor de hidratos de carbono y fibra, lo que se refleja en el aporte insuficiente de vitaminas minerales”, según explica la primera autora del estudio, Lucía Pérez.

Nuestro ritmo y condiciones de vida han cambiado en los últimos años, lo que afecta cada vez más a nuestra dieta y, por lo tanto, a nuestra salud.

Sin embargo, igual que nuestra conciencia sobre los efectos nocivos de determinadas sustancias aumenta cada día, e igual que cuidamos nuestro físico a través de determinados tratamientos de belleza y ejercicio físico, no podemos olvidar que, para estar sanos y tener un buen físico, debemos comenzar por el principio: nuestra alimentación.

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